El precio del asado aumentó un 1400% en la era kirchnerista

El valor en mostrador del corte más tradicional de la parrilla argentina casi no se movió durante los años 90. Guillermo Moreno quiso regularlo pero perdió la pulseada. Diciembre siempre es un mes crítico. El gobierno lo quiere a $90. 


asado

El precio del kilo del asado, uno de los productos más sensibles de la mesa argentina, está en el centro del debate inflacionario. Las subas de más de 40% en diciembre enfrentaron al gobierno con carniceros, frigoríficos y supermercados.

Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) y del INDEC, analizados por el economista de Inversor Global, Iván Carrino, de enero de 1992 a enero de 2002, en plena vigencia de la convertibilidad, el kilo de asado subió apenas 10%.

Durante el kirchnerismo, el precio del asado fue uno de los más valores custodiados por el exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno. Con sus métodos, (cierre de exportaciones y exceso de faena de las cabezas de ganado) el resultado no fue el esperado.

De diciembre de 2003 a noviembre de 2015 el precio del kilo del asado subió 1.407 por ciento, de $5,80 a $87 en promedio.

Por ser uno de los cortes preferidos por los argentinos, el asado siempre estuvo bajo la lupa de todos los gobiernos. En consecuencia, siempre se ubicó entre los más baratos.

Durante el menemismo, su valor casi ni se movió: pasó de $3,55 a $3,90, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA). Luego del reacomodamiento de precios tras la devaluación de enero de 2002, la carne pasó los $4 pero recién superó los $6 en 2004.

Para Moreno, el asado barato fue una obsesión. En 2005 lo quería en torno a los $7. Al consumidor bajó desde $8,7 y se mantuvo entre $7 y $7,50 durante algunos meses de 2006.

En abril de 2008, Moreno pateó el tablero y creó los “cortes populares”. El asado había pasado de $9,5 a $13,20.

En principio fueron 14 cortes populares, luego 13, 12 y terminaron siendo siete. En este listado de precios estrictamente regulados siempre estuvo el asado. El precio llegó a bajar a $11 pero al año ya estaba otra vez a $13.

En diciembre de 2009, otra vez en parte por el efecto de más consumo por las fiestas, fue otro mes crítico para la parrilla. El kilo de asado pasó de $17 a $23 al mes siguiente, un alza del 35%. En octubre de ese mismo año, en plena guerra del kirchnerismo con el campo, ya había dado un salto de $13 a $17.

La devaluación del 19% del peso en fin de enero de 2014, con Axel Kicillof como ministro de Economía, fue otro sacudón para la carne. El kilo de asado pasó de $52 a $58 y en septiembre de ese mismo año ya estaba en $68.

La última gran remarcación fue el último diciembre, tras la devaluación del peso anunciada por el ministro Alfonso Prat Gay. El kilo de asado pasó de $87 en noviembre a $112, una suba promedio del 28,7%, según el IPCVA.

“Los argentinos tenemos el derecho humano a comer asado”, le dijo a TN.com.ar Iván Carrino. “Los controles de Moreno le quitaron ganancia a los productores, se perdieron 10 millones de cabezas de ganado y eso terminó aumentando los precios”.

Con un discurso otra vez afín al control de precios, Prat Gay se quejó en público de haber visto el kilo de asado a $140 en el supermercado y lo consideró un exceso. El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, tomó la posta y dijo que un precio a 90 pesos sería razonable.

Alfredo Coto, supermercadista que inició su negocio desde la carnicerías, afirmó en declaraciones radiales que la solución está en la productividad: “Tenemos 50 millones de cabezas de ganado, igual que los años 80 cuando yo empecé con las carnicerías. Tendríamos que tener 100 millones de cabezas de ganado”.

Fuente: TN.

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