Violencia de género: comportamientos que se repiten en los ciclos violentos

La violencia contra la mujer es un fenómeno que viene desde la antigüedad. Por eso es importante reconocer las conductas y los ciclos que se repiten para poder luchar contra este flagelo.


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Por Yuliana Cortez.-

En tiempos en los que la violencia es noticia a diario, dialogamos con la licenciada en Psicología, Melisa Gómez y ella nos explicó que este fenómeno viene transcurriendo desde la antigüedad en la sociedad. Es una problemática sociocultural que  se presenta en casi todas las culturas en las que se sitúa a las mujeres en una posición de inferioridad, ya sea, económica, social, cultural y emocional respecto a los hombres. “Al hablar de violencia nos referimos a la acción de doblegar la voluntad del otro, someterlo, anularlo, mediante el uso de la fuerza que otorga el ejercicio de poder”, sostuvo la licenciada.

De este modo entendemos que el objetivo último de la conducta violenta es someter a la otra persona mediante el uso de la fuerza. Nos preguntábamos si la violencia es cíclica, es decir, si cumple un ciclo y si este se repite. Para referirse a este punto, la psicóloga Gómez nos explicó que a partir de diversos estudios se ha detectado que la agresión puede presentarse en formas de ciclos, y la duración de cada una de las etapas es variable. La práctica muestra que en la medida que la situación violenta se agrava suelen conducir a un aumento de violencia, que conlleva a un elevado peligro y riesgo para la mujer.

Las etapas son:

Acumulación de Tensión: el maltratador demuestra su violencia de forma verbal, y en ocasiones físicas, a través de golpes que la otra persona no comprende y tiende a justificar. Dice frases como: “está cansado”; “está preocupado”. En este momento la persona agredida ya no es consciente del proceso de violencia en el que se encuentra, por eso trata de calmar al agresor, y deja de hacer aquello que a la misma le moleste. La persona golpeada creerá evitar los conflictos, y por momentos pensará que ella fue la responsable de la reacción de su pareja (Esta fase irá aumentando).

Eclosión de la Violencia: en esta fase se producen de forma visible los malos tratos, tanto psicológicos, como físicos y/o sexuales, generando ansiedad y temor en la mujer. Es posible que en esta fase soliciten ayuda.

Luna de Miel o Arrepentimiento: Es cuando el maltratador pide perdón, se muestra amable, cariñoso, puede llorar, promete que no volverá a suceder, que esto ha sucedido debido a otros problemas, pero que no pasará de nuevo. Con estas actitudes, el maltratador conseguirá que la otra persona crea que no ha sido para tanto. A veces, las mujeres, sienten que ellos han reaccionado por una actitud que ellas cometieron. Esta es una fase más del ciclo, el cual vuelve a iniciarse nuevamente, comenzando por la “Acumulación de Tensión”.

Es importante que una mujer pueda reconocer cuáles son las conductas, comportamientos o actitudes que un hombre muestra cuando es violento. En general los hombres violentos suelen buscar motivos para culpar a sus parejas de diferentes situaciones que ellos viven, utilizando frases como: “vos hiciste que yo me pusiera así”, “si no hubieses dicho nada estaríamos mejor” o “yo estaba lo más tranquilo y ella me dice cosas para que yo le pegue”.

Marcha ni una menos

El hombre agresor tiende a negar y minimizar sus propias conductas violentas, no reconoce que necesiten ayuda, es una persona reservada, no habla de sus sentimientos y suele tener dificultades para expresarlos. Según lo expuesto por la licenciada Melisa Gómez, el hombre golpeador utiliza la agresividad para conseguir sus logros, él considera que tiene derecho a saber todo sobre la mujer, la vigila constantemente y controla sus actividades. Esta conducta puede ir desde revisar celulares a pedir boletos con horarios. Lo podemos observar en expresiones como: “pasé por casa de casualidad y vi que ella no estaba y no me había avisado que iba a salir” o “la llamé varias veces para ver por dónde estaba”. Estas son algunas de las cosas que podemos identificar en los hombres y ante las cuáles las mujeres deben estar alertas.

Cualquier mujer que se encuentra inmersa en este tipo de relaciones o ante la identificación de las mencionadas situaciones puede y debe pedir ayuda profesional de inmediato.

En un principio el  pedido puede verse frenado por la dependencia emocional o económica, la mujer puede llegar a tener miedo de las consecuencias. Pero igualmente debe solicitar ayuda. También puede acudir a las oficinas del Estado o simplemente contarle lo sucedido a un familiar para que éste la acerque a un profesional que pueda ayudarla.

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