La desgarradora historia de Britches, el mono que se convirtió en el emblema contra la experimentación animal.

Hace 32 años un grupo de proteccionistas lo liberó del lugar donde lo sometían a pruebas químicas. Cómo se experimenta en seres vivos. IMÁGENES SENSIBLES.

Poco y nada se sabía de lo que ocurría tras los muros de los bioterios y laboratorios donde se experimenta sobre animales. Hasta que la interrupción de un grupo de personas despejó la incertidumbre el 20 de abril de 1985, cuando ingresaron a la Universidad de California, Riverside. Lo que encontraron allí fueron imágenes desgarradoras y jamás antes vistas. ¿Cómo se realizan las pruebas de laboratorio?

Britches era un mono macaco de pocos meses que fue destetado al día siguiente de su nacimiento y con apenas dos días de vida un científico que lo tomó como objeto de investigación le cosió los párpados: quería comprobar si la ceguera permanente produciría daños cerebrales y si un dispositivo electrónico de ultrasonidos colocado en su cabeza, a modo de casco, le afectaría los oídos hasta dejarlo sordo. Ese casco lo sometía a una tortuosa e incesante reproducción de sonidos estridentes. Como si todo eso fuera poco, el animal vivía en una jaula abrazado a un cilindro metálico y sin haber recibido atención alguna. El proyecto lo condenaba a tres años como objeto de experimentos y luego lo matarían. Una vez muerto estudiarían su cerebro para comprobar o no las hipótesis.

Recién rescatado. Apenas fue sacado de la jaula en la que vivía los rescatistas le quitaron el casco y las vendas, tenía los párpados cosidos.

Gracias a la intervención de activistas de Frente de Liberación Animal (ALF) el ensayo quedó trunco y Britches pudo ser liberado junto a decenas de otros animales lastimados, manipulados, lacerados, abiertos y remendados como zapatos viejos. “Una vez liberado tuvo que ser tratado con rehabilitación, cuidados y cariño porque sufría espasmos musculares, neurosis y mucho estrés”, cuenta el registro de las personas que cambiaron la vida del pequeño primate y que dejaron al descubierto la experimentación en laboratorios. El paso de los días, sumado al cariño de sus cuidadores, revivió al mono al punto de que recuperó su salud y fue trasladado a un santuario en México donde una mona lo adoptó.

Las imágenes de Britches conmocionaron a la sociedad de los años ’80 y actualmente cientos de miles de personas se oponen a la experimentación con animales, tanto así que desde 1979, se conmemora el 24 de abril como el Día Internacional del Animal de Laboratorio para recordar que por año más de 120 millones de animales son esclavos de la ciencia y el comercio, y sufren en experimentos de laboratorio de todo el mundo. Todos morirán o serán sacrificados para un examen post mortem. ¿Por qué se utilizan animales para experimentación? ¿Qué tipos de experimentos se realizan sobre ellos?

La experimentación con animales comprende prácticas conocidas como vivisección y disección, y sus registros anteceden a Cristo: entre los primeros en realizarlos en animales vivos está Aristóteles (384-322 aC) y Erasistrato (304-258 aC). En tanto que Galeno -médico romano del siglo II- disecaba cerdos y cabras vivas, por lo que es conocido como el padre de la vivisección o prueba directa sobre animales vivos para: testeo de sustancias, experimentación biomédica y militar, o enseñanza, generalmente universitaria, donde se utiliza el término disección.

¿Qué les hacen? Los queman, son escaldados (introducidos en agua hirviendo); también son electrocutados y hasta se los hace adictos a determinadas drogas. Además, les frotan sustancias irritantes en la piel pelada y en los ojos. En otras pruebas pueden ser infectados con virus, bacterias o enfermedades como Sífilis y SIDA. Los animales son sometidos a muy bajas temperaturas y confinados en la oscuridad total y otras veces les extirpan los ojos, les dañan los cerebros y les rompen los huesos. En ocasiones son inyectados, obligados a inhalar gas, envenenados y heridos con misiles de alta velocidad, entre otras cosas. Quienes realizan esas tareas consideran a estos individuos como simples objetos sin atender en el sufrimiento que padecen.

¿Cuáles son utilizados? Los roedores son usados en mayor proporción porque son fáciles de manejar, su mantenimiento es más económico y ocupan menos espacio. Además, pueden tener hasta 100 crías por año; los conejos son elegidos por sus ojos (cosmética y productos líquidos para ojos) y por su piel (pruebas dermatológicas); los cerdos de Guinea (experimentos en la piel y pruebas de hornada para testar sustancias como vacunas); también perros y monos (pruebas de toxicidad, investigaciones cerebrales, dentales y experimentos quirúrgicos). Entre los perros optan por los Beagle debido al carácter y tamaño; entre los primates están los babuinos, macacos, monos tití y chimpancés. Otros animales son: gatos, pájaros, peces, cerdos, caballos, ovejas y hamsters.

 

Algunos tipos de experimentos: cultivos de células y tejidos (las células de humanos y tejidos podrían ser extraídas por medio de biopsias, extracción post mortem, placentas o por procedimientos quirúrgicos) para investigar cómo los virus provocan infecciones. Dosis letal es la prueba de toxicidad aguda que consiste en estimar cuál es la dosis letal de un producto o sustancia química. Una vez que se selecciona al grupo de animales se los fuerza a ingerir (por sonda, vía intravenosa o subcutánea) determinada cantidad del producto en estudie; el experimento se repite hasta que el 50% de los animales mueren y durante el procedimiento (según los días y la sustancia) sufren úlceras, convulsiones, lesiones en pulmones, riñones e hígado, o hemorragias. Para este tipo de experimentos suelen utilizar ratas, gatos, perros y conejos.

Otros experimentos: el Test de Sustancias Cancerígenas “sirve para identificar sustancias que pueden causar cáncer en las personas”, sin embargo, los animales reaccionan de forma diferente a los humanos. Ejemplo de ello: mientras el arsénico causa cáncer en humanos no lo hace en ratas o ratones; el benceno causa cáncer en los humanos, pero no en los ratones. En el Test de Draize, o de irritación en los ojos, se vierte una sustancia en los ojos de conejos albinos por varios días para examinar la córnea, el iris y el tejido conjuntivo, esto genera opacidad, ulceración, hemorragia, enrojecimiento, hinchazón o descarga. Ante esos síntomas los animales no reciben nada que les calme el dolor. En el caso del Test de teratogenicidad se testea una sustancia en hembras preñadas para ver si ocurren defectos de nacimiento.

Otro tipo de experimento es el conocido como Test LD (es la sigla para Lethal Dose Test -Test de Dosis Letal-) que se traduce en el suministro de dosis orales, generalmente a través de un tubo insertado en su garganta o a través de inyecciones, inhalación forzada o aplicación cutánea. Para éste utilizan ratones, ratas, conejos, aves o peces, pero también gatos, perros y monos. Esta prueba llega a durar dos semanas aunque muchos mueren antes. ¿Cuál es la finalidad? estudiar las convulsiones, lágrimas, diarrea, descarga y sangrado de los ojos y la boca. La experimentación no se detiene allí, otro test frecuente es de Irritación de la Piel: el animal debe tolerar que se le apliquen sustancias altamente irritantes. Por ejemplo, para testear un shampoo utilizan conejos (los pelan casi hasta lacerarlos) y les frotan la sustancia a probar, generalmente lo hacen para testear el grado de irritación de productos para bebés o público adulto específico como los shampoo anticaspa o máquinas de afeitar. Pese a la diferencia entre las pieles, aún optan por este tipo de testeo: en la experimentación que se hizo en personas voluntarias la irritación fue leve mientras que fue letal en babuinos.

¿De dónde sacan a los animales que utilizan para experimentar? Muchos laboratorios tienen sus propias instalaciones de cría (bioterios), pero gran cantidad son vendidos por empresas especializadas en vivisección y se dedican a la cría en masa para venderlos a los laboratorios.

Con el nombre de “Ley de protección para los animales de experimentación utilizados con fines científicos y educativos” y el 14 de marzo inició su trámite legislativo en la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (su tratamiento fue de apenas 5 minutos y apenas se permitió que hable un activista en defensa de los animales); el segundo escalón fue la de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano. En esa sesión, el presidente de la comisión pidió que le cortaran el micrófono a una de las animalistas que pidió la palabra. El siguiente paso es la Comisión de Presupuesto y Hacienda, presidida por Luciano Laspina (PRO).

El polémico proyecto que pretende legalizar la tortura de miles de animales lleva la firma de los diputados Alejandro Echegaray, José Patiño, Sergio Wisky, Gabriela Troiano, Marcelo Wechsler, José Luis Riccardo y Facundo Garretón.

Fuente: Infobae

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