Silvia, un ejemplo de SUPERACIÓN e INCLUSIÓN, pese a su discapacidad

Silvia Carranza es la presidente de CILSA y una de las más de 5,6 millones de personas en el país que padece una discapacidad. Pero si condición no la detuvo en la superación personal e inclusión social.


Silvia Carranza tiene 60 años de edad, se moviliza en sillas de ruedas y es oriunda de San Juan, pero vive en Capital Federal. Al cumplir 7 meses le diagnosticaron poliomielitis (sumado a una meningitis) y estuvo 90 días con un pulmotor que le salvó la vida. Años después la operaron y a los 6 años, por primera vez, pudo mantenerse en pie gracias a dos prótesis, un corsé y dos muletas.

Cursó la primaria entre la escuela y su casa, como consecuencia de las siete operaciones. “En el Colegio de la Inmaculada Concepción iba a ser abanderada, pero comenzaron las cirugías. Cuando volví, la abanderada ya era otra. Pero al ser mejor promedio de la escuela primaria, obtuve una beca del Rotary Club. Eso me puso muy feliz, porque con ella, no solo iba a cursar la secundaria en otro colegio, sino que me permitía viajar en un micro”, dice Silvia en diálogo exclusivo con Diario Móvil. Gracias a la beca pudo cursar la secundaria pero, al ser discriminada por dos colegios, se recibió en una academia, tras cursar libre. Decidió hacerse rotaria, más precisamente en el Interact, rama juvenil de un club rotario. “Fueron mis primeras incursiones en la ayuda social”, afirma Carranza.

Aunque siempre colaboró con el kiosco atendido por la familia, apenas cumplió los 15 decidió ayudar a la economía hogareña y comenzó a trabajar en la Municipalidad de San Martín como cadete en Inspección General, sección donde se desempeñó hasta los 21 años. “Siempre fui buscavidas”, comenta Silvia, quien luego recibió la notificación de traslado a la Secretaría Privada del Intendente. Allí, estuvo cinco años, “llegando a ser Jefa de la División de Despacho”, rememora con orgullo la mujer que se convirtió en la jefa más joven del municipio.

Posteriormente decidió mudarse Buenos Aires y allí contrajo matrimonio con Luis Paz, un jugador de primera división de básquet en sillas de ruedas del Club Unión Deportistas Argentinos Lisiados (CUDAL), que había conocido en el Servicio Nacional de Rehabilitación, mientras ella hacía sus primeras experiencias en este de deporte. Fruto del matrimonio con Paz (de quien está separada), nació su único hijo, Federico. “Fue todo un desafío tenerlo -admite Silvia, haciéndose la pregunta de muchos-. ¿Cómo me manejaré con un hijo? Pero como yo veía a muchas amigas mías con discapacidad que los tenían, dije ¿por qué no? Lo que sí sé y me quedo tranquila es que a Federico le ofrecimos todas las oportunidades en la vida convencional. Después él hizo la elección, porque prefiere más jugar al básquet en silla de ruedas que al básquet convencional”.

En 1987, Silvia Carranza pasó al Club CILSA de Buenos Aires, en donde jugó hasta 2009. Integré la Selección Nacional en los Juegos Panamericanos Panasir ’90, en Venezuela, y Juegos Mundiales ’92, en Aylesbury, Inglaterra”, apunta comentando que en 2010 fue coordinadora de un Torneo Internacional en Montevideo, Uruguay. Al mismo tiempo, comenzó a realizar la coordinación deportiva de la ONG. Del 2004 al 2007 fue miembro de la Comisión de Discapacidad del Foro del Sector Social. En 2005 se convirtió en secretaria de la Comisión Directiva de CILSA. Luego fue Directora de Acciones Institucionales y Programas Sociales, hasta que en 2008 alcanzó la Vicepresidencia de la institución.

El 3 de marzo de 2011 obtuvo el Premio Bienal ALPI “por superar con voluntad y fe las dificultades de su vida. Cuando recibí la estatuilla, me pidieron que diga una frase. Elegí una de la Madre Teresa de Calcuta: ‘Si no puedes correr, trata; si no puedes trotar, camina; si no puedes caminar, usa un bastón, pero nunca te detengas”, rememora Silvia Carranza, quien desde fines de 2012, es la presidenta de CILSA.

Al respecto dice: “Estoy feliz por alcanzar el máximo cargo de la ONG. No por la palabra, sino por poder decidir (en equipo, por supuesto) muchas cosas que le pueden beneficiar a la persona con discapacidad. Todo lo que hago, no lo hago solo por aquello que no tuve, sino por aquello que tuve y quiero que los demás también tengan”, concluye Silvia.

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