“Una masa gorda y sudorosa” El casamiento de su hija la motivó a cambiar para siempre

Una mujer con extremo sobrepeso tuvo un espectacular cambio.

Su sobrepeso no la tenía tranquila consigo misma, Ángela estaba infeliz y descontenta. Ni siquiera usando el hermoso vestido blanco acompañado de flores y muchos detalles durante el día de su casamiento la calmaban. Ella no estaba cómoda con nada de su apariencia y ni los comentarios positivos de los invitados, la tranquilizaban. Aunque se encontraba feliz por casarse con Martín, se sentía muy triste. Pero algo la motivó a cambiar para siempre.

El día de su casamiento estaba tan decepcionada y triste por su apariencia, que ni siquiera había sido capaz de mirar las fotos de su boda más de dos veces por la vergüenza que ella misma se daba. De tanto pensar en su imagen, Ángela tristemente se define como una “masa gorda y sudorosa”.

Un día decidió hacer un cambio radical y prepararse para el matrimonio de su hija, Laura. Principalmente era salud, más que por su apariencia, pero de todos modos no quería que le volviera a pasar lo mismo. Angela afirmó en una entrevista para The Mirror, que su salud la alejaba de sus nietos y era lo que mas le importaba, así que decidió preocuparse más para así poder estar más tiempo con ellos y evitar perderse más momentos.

Un día decidió hacer un cambio radical y prepararse para el matrimonio de su hija, Laura. Principalmente era salud, más que por su apariencia, pero de todos modos no quería que le volviera a pasar lo mismo. Angela afirmó en una entrevista para The Mirror, que su salud la alejaba de sus nietos y era lo que mas le importaba, así que decidió preocuparse más para así poder estar más tiempo con ellos y evitar perderse más momentos.

Le costaba muchísimo, después de probar todo tipo de dietas, infinidad de rutinas de ejercicios que no daban resultado, Angela volvía a subir de peso. Pero esta vez decidió dejar de comer por las noches y dejar de comprar comida preparada para mejor cocinar en su hogar, y ese esfuerzo, comenzó a surtir efecto, y el descenso comenzó y no se detuvo.

Después de todo esto, Angela se sentía más cómoda condigo misma y hasta cambio su forma de vestir animándose a todo aquello que antes la avegonzaba. Y lo mejor de todo, es que también renovó los votos con su esposo para celebrar nuevamente su boda y disfrutarla como debió haberlo hecho cuando se casó la primera vez.

Fuente: EL Intransigente

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