Los polémicos tratamientos rusos para “curar” la homosexualidad

A pesar de que en el país euroasiático la orientación sexual dejó de ser considerada una enfermedad mental desde hace casi dos décadas, aún persisten los médicos y religiosos que prometen convertir a gays en heterosexuales. Hipnosis, antidepresivos y hasta agua bendita son algunas de las controvertidas terapias.

Durante gran parte del siglo XX, la homosexualidad estuvo catalogada como una alteración de la conducta. Se la consideraba una enfermedad psiquiátrica que requería tratamiento, tanto que incluso figuraba en el listado de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud (dejó de figurar en aquella lista en la década del 90). Bajo estos arcaicos conceptos, surgieron diversas terapias con el fin de “curar” a quienes sentían atracción por personas del mismo sexo.

La percepción comenzó a cambiar durante el transcurso de 1973, año en el que la Asociación Americana de Psiquiatría decidió quitar de su “Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales” a la homosexualidad como una enfermedad mental, pronunciándose en contra de todas las legislaciones y acciones que fueran discriminatorias.

Este suceso sirvió como propulsor para el posicionamiento público de grupos y colectivos que venían trabajando en la lucha y reivindicaciones que promulgaban la igualdad de derechos para todos los seres humanos, más allá de la orientación sexual. Sin embargo, actualmente, en algunos lugares la homofobia y el rechazo a la diversidad se encuentran arraigados en la cultura. Hay quienes mantienen una férrea postura, argumentando la repudiable excusa de una desviación psicológica que puede cambiarse.

Particularmente en Rusia, aún se ofrecen controvertidas terapias, tal como lo señaló una investigación de la BBC. Al psicoterapeuta Yan Goland, de 80 años, se lo considera uno de los máximos exponentes. Asegura haber curado a 78 homosexuales y 8 transexuales con un método de tres pasos desarrollado por su mentor, el psicoterapeuta Nikolai Ivanov. “El tratamiento puede durar entre 8 y 18 meses. Aunque, en el caso de los transexuales, se puede extender hasta los 2,5 años”, señaló.

Primero, se busca “extinguir” la atracción individual a miembros del mismo sexo, mediante extensas sesiones (pueden llegar a durar hasta 8 horas) de hipnoterapia. A la vez, busca influir en los sueños, empleando una combinación de psicoanálisis y terapia de afirmación.

En la fase siguiente, el objetivo es crear atracción hacia el sexo opuesto, motivando a los pacientes masculinos para que vean a las mujeres de su entorno como un objeto sexual. En tanto, el último paso consiste en tener relaciones sexuales con gente del sexo opuesto.

A la aberrante propuesta de Goland, se suman opciones de consulta en línea con médicos. Una es la cuenta de los hermanos Nikitenko, dos psicohipnotizadores que entendiendo a la homosexualidad como una clase de trastorno obsesivo compulsivo ofrecen un curso de dos meses de audio-hipnosis. Esta hipnoterapia pretende quitar el estrés al paciente y enseñarle formas de comportarse y reaccionar.

 

Hay diversas organizaciones de corte religiosos que asumen la homosexualidad como una adicción a las drogas, encarnada la idea de que ambas se deben a un hambre y perversión de orden espiritual. Una es la protestante Vosstanovleniye, que propone servicios de rehabilitación y que, por ejemplo, emplea al agua bendita como “sanación”. También se registraron casos de personas sometidas en clínicas psiquiátricas, donde les dieron medicamentos. En definitiva, modelos dignos de un pensamiento retrógrado.

Fuente: Infobae

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