Buscan revalorizar las técnicas del tejido sanjuanino

El tejido tiene un significado especial dentro de una sociedad que pasa a ser un lenguaje no verbal a través del cual hay una conexión entre la naturaleza, el hombre y el producto que manifiesta una cultura de identidad. En San Juan, pese a que no se le da el valor merecido, hay personas que con sus artesanías buscan revalorizar las técnicas y procedimientos más antiguos de la provincial.

El arte del tejido responde  una creación humana donde para muchos condensa sentimientos, esfuerzo y un valor de identidad en la comunidad. El aporte de las antiguas técnicas comprende nudos, amarres, uniones y entrelazados de fibras naturales que interactúan en unidad con el trabajo hecho con las manos dando origen al objeto tejido y son expresiones materiales propias de cada cultura. En San Juan hay distintos métodos de tejido que reflejan la diversidad cultural de la provincia a través del aporte de las comunidades aborigen y la influencia europea. De esta manera se conforma una identidad que sigue trabajándose gracias al aporte de personas que aún en la actualidad siguen realizándolo para conservar y rescatar técnicas de tejido antiquísimas que dan valor a la cultura sanjuanina. Entre las técnicas hay tres que se destacan en la provincia y corresponde a las propias de Sarmiento, Angaco y Jáchal.

En Sarmiento, sobre las Lagunas de Guanacache viven comunidades Huarpes y ellos trabajan las artesanías tal como sus ancestros las desarrollaron. Dentro del tejido existen varios métodos y elementos, pero el principal es la del fieltro. Allí  se trabaja esta técnica con elementos rudimentarios y naturales. “Los productos se trabajan con la lana de oveja que los mismos Huarpes la trasquilan. Luego ellos con piedras bien planas lo van aplanando con mucha paciencia y utilizando jabón  que producen a partir de la quínoa. Lleva mucho tiempo y esfuerzo pero el resultado final es un fieltro grueso con el que ellos mismos confeccionan las prendas”, cuenta Elena Martín.  Además desde el área de Cultura de Sarmiento  busca potenciar y revalorizar estos trabajos que en la actualidad la Comunidad Huarpe sigue haciendo. “Estamos tratando de incentivar a la gente para que los siga haciendo. Lo hacemos desde Cultura para que esta forma de tejer no se pierda y se puede valorizar más aún junto con todo lo que los Huarpes nos ofrecen con sus conocimientos y técnicas”, expresa Daniel Paredes, director de Cultura de Sarmiento.

Por otro lado, en Angaco se destaca el proceso de hilado con rueca y luxo acompañado del teñido de las fibras de lana con elementos naturales. En el departamento vive Graciela Andrea Álvarez, quien se dedica al hilado y teñido de la lana de oveja tal como sus antepasados los realizaban. “Me interesé luego que falleciera mi mamá. Viví con mi tía y ella hilaba. Mientras tomábamos mates aprendí este arte ya ahora es mí hobbies. Para mí es muy importante seguir con esta costumbre porque no solo representa a mi familia sino a las formas de trabajar que tenían los más viejos en esta zona. Cada prenda no solo lleva un forma de tejido sino un pedacito de historia entre las hebras”. Graciela detalla que el proceso para obtener el ovillo final se debe de “trasquilar la lana, luego se la limpia para que no quede nada de palitos o suciedad, y de ahí va a un proceso de lavado. Luego de este proceso se hace el vellón y recién se procede al hilado. Esto lleva su tiempo pero es necesario para que el producto final sea de primera calidad”. Además el teñido de la lana lo hace con tintes naturales y trabaja con cebolla moradas o amarillas, hierbas, raíces de retortuños, y demás elementos sin la utilización de ningún químico actual en el proceso.

Finalmente en Jáchal se representa por la utilización del telar. De allí proviene Guadalupe Daneri, quien si bien no vive actualmente en la provincia, se dedica a rescatar entre varios trabajos las técnicas del telar del departamento de Jáchal que proviene de la influencia extranjera. “Vengo de familia de telera de Jáchal y ahora trabajo con los telares originarios. La historia del telar es anterior a la colonización porque viene de la India, pasa a Europa y de allí a América. A Jáchal llega el telar de cuatro cuadros por el Río de La Plata y el criollo de dos cuadros por la Cordillera de los Andes. El telar con el que trabajo es anterior al que utilizaba Paula, la mamá de Sarmiento, que todos conocemos”, cuenta Guadalupe. Además el proceso para la elaboración de la materia prima como del producto final tiene un proceso totalmente natural y artesanal. “Nosotros trabajamos todos con materia prima natural que lana de llama pura hilada a mano. Estos animales son criados preservando su hábitat natural por personas del lugar que se dican a hilar. Nosotros teñimos, diseñamos y tejemos con procedimientos y guardas que son propias de esta zona sanjuanina”, dice la artesana.

De esta forma en medio de tantos productos industrializado que se comercializan en la provincia, hay un nicho de productos locales que persiste y se revaloriza con las costumbres y tradiciones sanjuaninas en donde el tejido pasa a ser una unión y vida cultural.

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