En pleno centro, los Huarpes pidieron fuerza a la Madre Tierra

Referentes de los departamentos de San Juan, de San Luis y miembros de la comunidad boliviana celebraron bajo el árbol ancestral y al lado del Teatro del Bicentenario el cambio de ciclo.


FOTO: Marcos Agüero para DIARIO MÓVIL.

Agosto es el mes de la tierra, en el que se renueva el ciclo para las comunidades originarias con asiento en San Juan. Por ello desde el Programa Universitario de Asuntos Indígenas de la Facultad de Filosofía, junto a referentes de las comunidades compartieron una celebración en una ceremonia llena de contrastes.

FOTO: Marcos Agüero para DIARIO MÓVIL.

Ocurrió al este de una de las obras arquitectónicas más modernas de San Juan y bajo la sombra del algarrobo ancestral, “el árbol del pan sagrado Huarpe” para la comunidad según explicó la líder María Salazar de Aguilera. El ejemplar fue sembrado hace 8 años junto al nieto de la mujer. “Era necesario que se pusiera un símbolo del pueblo, de la subsistencia nuestra”, explicó la señora. Tiempo después, “vino el terror cuando vi que rompían todo para hacer el Teatro del Bicentenario”. Sin embargo, hoy ambos símbolos conviven. Como lo hace la comunidad huarpe, manteniendo sus costumbres, lengua y valores al interior de la sociedad sanjuanina.

FOTO: Marcos Agüero para DIARIO MÓVIL.

“Pedimos a la Madre Tierra la fuerza de las madres, como la de la madre natural que nos parió. Pedimos para poder seguir caminando y luchando por nuestros derechos a la educación, la tierra y la vida. Estamos aquí y vamos a seguir estando”, dijo María.
“Nos hemos reunido para agradecer a nuestra madre. Desde hace años que lo cuidamos porque nos alimenta. es parte de nuestra vida y hay que cuidarla. todo lo que nos rodea es parte de ella, con transformaciones”, contó la jefa de la comunidad Guaquinchay, Vanesa Guaquinchay.

FOTO: Marcos Agüero para DIARIO MÓVIL.

En el lugar se reunieron profesores de la FFHyA, estudiantes jóvenes, referentes ancestrales, niños e incluso representantes de la comunidad boliviana con asiento en San Juan. “Es bueno que nos conozcan, que sepan que estamos vivos, preexistimos y existimos”, dijo la mujer munida de su bastón de mando hecho de algarrobo con cintas de colores.

FOTO: Marcos Agüero para DIARIO MÓVIL.
FOTO: Marcos Agüero para DIARIO MÓVIL.

Las voces suaves de los huarpes, a la vera de la ruidosa Avenida España, cedió lugar a la guía espiritual o Amta Huarpe Argentina Quiroga que fue la encargada de ir presentando y depositando las ofrendas en un pozo realizado a los pies del algarrobo. Los asistentes formaron un círculo que se abría intermitentemente para el paso de las brasas y ofrendas en una ceremonia solemne.

¿Qué opinas de esta nota?